Camiseta viajera…

 

Esta vez tropecé (me ocurre con frecuencia) y caí… así que no adelanté ningún paso…”, afirma Rosa Serrano cuando nos cuenta su nuevo logro de poner nuestra camiseta una vez más en lo más alto… esta vez, en lo más alto de España. 

A Rosa, a pesar de ser una sufridora de esta nuestra lacra particular llamada ataxia, le encanta caminar por senderos complicados y riscos escarpados que la conducen a las cimas más altas. Seguramente le conduce su espíritu aventurero, pero sobre todo, su afán de superación y tenacidad.

Como ya hizo en noviembre del año pasado subiendo al Everest, este verano, en junio, salió de su Getafe, junto a su compañero de fatigas, hacia las islas afortunadas para subir al punto más alto del país. La cima del Teide, a  3.7182​ metros sobre el nivel del mar, le esperaba sin nubes, pero con mucho viento y el frío que suele campar por esos lares, para que pudiera abrirse la cremallera de su anorak unos momentos, lo imprescindible para inmortalizar el momento y mostrarnos orgullosa su proeza personal. 

Con esta imagen se demuestra que Rosa nos tiene presentes a la hora de realizar sus retos pues en estas situaciones nadie se pone la camiseta allí, con esas condiciones climatológicas.

Ya que estamos, recordemos que el Teide es un volcán. Y aunque, geológicamente joven, con aproximadamente 200.000 añitos de edad, es el tercer mayor volcán de la Tierra desde su base en el lecho oceánico. Y hay un dato curioso que desconocíamos hasta que nuestra amiga nos sacó de nuestra ignorancia con otra imagen que nos envió. Y es que el Teide tiene la mayor sombra del mundo proyectada sobre el mar.

Camiseta viajera​ Este fenómeno. único en el mundo, ocurre conforme disminuye la altura del sol durante el atardecer, esto provoca además que la sombra se extienda hasta cubrir parcialmente la isla de Gran Canaria o hacia La Gomera (cuando amanece). Como se puede ver en la imagen, dicha sombra tiene una forma perfectamente triangular, a pesar de que la silueta del Teide en sí no sea un triángulo perfecto. 

 

Esta ruta, nos confiesa Rosa, es bastante frecuentada por turistas, aunque exige un cierto nivel físico. No olvidemos que ella tiene ataxia, y reconoce que esta vez además de tropezar llegó a tocar el suelo. “ Afortunadamente fue casi al final de la ruta… Iba cansada… y no me pasó nada, sólo un raspón en la pierna y un descosido en el pantalón…” 

Sin embargo, esto no le hace desfallecer y ya tiene en mente nuevos retos y nuestra camiseta estará allí con ella, para dar fe.