Otra vez en lo más alto…

Hasta el Himalaya, a más de “cinco kilómetros p’arriba” ha llegado esta vez nuestra camiseta solidaria. A 5.380 metros de altitud para ser exactos, pues en esta ocasión Rosa Serrano nos ha hecho llegar la prueba de su proeza personal: llegar hasta el “Campamento Base del Everest”, en su ladera sur; el lado de Nepal.

Sólo han faltado unos metros de nada para llegar a la cumbre del Monte Everest, que con sólo 8.848 metros de nada es la montaña más alta del planeta Tierra. Pero claro, sólo unos cuantos a lo largo de la historia han conseguido coronarlo, sólo un puñado de 4.093 elegidos. Pero todo se andará

Dicho esto, llegar hasta la base de este risco parece algo sin importancia, una simple excursión al campo con paella incluida. Un evento que puede hacer cualquiera. Pues no, cualquiera no lo hace. Hay que caminar varios días y hacer muchos kilómetros en terreno irregular y en ascensión, pues hay que subir 2.710 metros de altura. Ella hizo unos 170 km., que separan Luckia del campamento base y vuelta, en 13 días.

La persona que ha conseguido elevar nuestras ilusiones y anhelos, representados en una tela, hasta tan alto se llama Rosa y es de Madrid. Trabaja como técnico de animales de laboratorio en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO). Tiene 45 años y, desde muy joven, tiene verdadera pasión por la montaña alcanzando cumbres como el Toubkal (4.167m) en Marruecos, Gokyo Ri  (5.357m) en Himalaya, algunos cuatromiles en Alpes y muchos más por debajo de cuatro mil… En fin todo un palmarés muy florido para una montañera aficionada.

El pasado 3 de noviembre salió de su casa en Getafe. Con su mochila ya al hombro, hizo la última comprobación mental de si llevaba todo lo necesario, y recordó que en un hueco llevaba nuestra camiseta, para hacer llegar hasta alturas nunca imaginadas por el común de los atáxicos, algo de Fedaes: un símbolo que represente la lucha cotidiana e incansable contra la ataxia.

Quizás la leyenda que figura en ella y que reza: “Si tropiezas y no caes, dos pasos adelantas”  sirvió para darle fuerzas en esos ratos en los que el temido por todo montañero “mal de altura”, sin duda, hizo de las suyas.

¡Ah! Se nos olvidaba un pequeño detalle. Insignificante sí, pero necesario para comprender la proeza. Rosa padece ataxia. Una Machado-Joseph de nada.

“… hace sólo 2 años nos diagnosticaron la SCA3 a tres de cuatro hermanos. Quizá esto es lo que ha hecho que me propusiera retos en la montaña. El problema es que de un tiempo a esta parte mi estabilidad y equilibrio, a veces fallan, es por esto que en la montaña tengo que estar muy concentrada en cada paso que doy, sin olvidar que tengo a una persona muy especial, que siempre está pendiente de mí, que me ayuda en los pasos difíciles y en todo lo que necesite, se trata del alpinista Jesús Alconero, quien merece una mención especial…”

Y en cuanto a futuros desafíos, aún con la losa de la ataxia encima para facilitarle las cosas, asegura que

“… hoy por hoy, no me he puesto ningún reto más. Pero obviamente no voy a dejar la montaña aunque ahora mismo no tengo idea en qué montaña estaré el año que viene…. Ya os contaré!”

Gracias amiga. Recuerda que a partir de ahora tus pasos serán los nuestros allá donde te lleve tu vehemencia…