¿Cuáles son las diferencias entre independencia y autonomía?
Ambas palabras pueden usarse como sinónimo pero no en todas las situaciones

Fuente, 17 de junio de 2019

La ley 39/2006, de 14 de Diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia, en su artículo II aclara la definición de estos conceptos:

 

Autonomía

Capacidad de controlar, afrontar y tomar, por propia iniciativa, decisiones personales acerca de cómo vivir de acuerdo con las normas y preferencias propias así como de desarrollar las actividades básicas de la vida diaria.

 

Dependencia

Estado de carácter permanente en que se encuentran las personas que, por razones derivadas de la edad, la enfermedad o la discapacidad, y ligadas a la falta o a la pérdida de autonomía física, mental, intelectual o sensorial, precisan de la atención de otra u otras personas o ayudas importantes para realizar actividades básicas de la vida diaria o, en el caso de las personas con discapacidad intelectual o enfermedad mental, de otros apoyos para su autonomía personal.

 

Tras aclarar los conceptos, diríamos que la autonomía hace referencia a la capacidad que tiene una persona para tomar decisiones. Como por ejemplo, puede que no tenga la capacidad física de ponerse un zapato, pero si tiene la de elegir que zapato ponerse.

 

Cuando hablamos de autonomía, es importante recalcar el concepto de accesibilidad. La accesibilidad es “la cualidad de fácil acceso para que cualquier persona, incluso aquellas que tengan limitaciones en la movilidad, en la comunicación o el entendimiento, pueda llegar a un lugar, objeto o servicio”.

 

En muchas ocasiones, las personas no pueden decidir qué hacer o a donde ir, ya que son los propios espacios los que no lo permiten. Por ello es tan necesario convertir los entornos en accesibles para facilitar la vida de las personas y poder participar en igualdad.

 

Por su parte la independencia, en este sentido, implica un grado de libertad total en relación con la libertad restringida de la autonomía. Es decir, no implica ningún tipo de ayuda para poder llevar una vida con normalidad.