Europa investiga el reglamento de las aerolíneas con la diversidad funcional

Resulta que, en mitad de una pandemia mundial sin precedentes, la Comisión Europea está estudiando incorporar una serie de medidas para que ninguna persona con diversidad funcional/discapacidad se vea perjudicada, o simplemente que se le impida viajar, por ello. Han reabierto el caso (lo cuenta La Vanguardia) que estalló en diciembre (lo contó Levante EMV) porque a servidora, la compañía Ryanair le negó la posibilidad de viajar, una vez había comunicado las medidas de la silla y pagado los billetes, porque “la silla eléctrica no cabe, que se tiene que poder agachar el asiento, que si no se puede que viaje con la silla manual, que si quiero volar con mi eléctrica me busque otra compañía”. Y claro, se lió parda.

Mientras, me busqué la vida con Vueling, que no me pusieron ninguna pega. (Lo conté todo aquí).

 

Lo que más rabia me dio, es que hubo gente que puso el foco en el hecho de que la compañía no quisiera devolverme el dinero, cuando lo realmente grave es que a una persona dependa de una silla de ruedas porque sus piernas no le funcionan, le digan que su silla no cabe en el avión. Esto pasó en diciembre de 2019, mientras que el hombre pisó el espacio por primera vez en 1961; tenía la esperanza de que habíamos avanzado un poco más.

 

Me alegro que “mi caso” no cayera en saco roto, porque ahora van a estudiar otras medidas relacionadas, como son:

  • Que el material ortopédico se trate con el mimo que merece, no como una maleta más; son productos frágiles y delicados. Si no lo hacen y el material se daña o pierde, la aerolínea tendrá que pagar su precio original. Nada barato; ya sabemos que llevar un cojín de gel para estabilizarte la pelvis, es un lujo.

 

  • Que no te cobren por llevar más bultos de los permitidos, si el bulto en cuestión es el cargador de la batería de la silla de ruedas.

 

  • Que si quieres viajar sólo, no te “obliguen” a llevar acompañante, porque entonces ya te están condicionando.

 

Pues eso, derechos obvios; pero para las personas con discapacidad no son tan obvios.

 

 

Belén Hueso Balaguer

 

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