30 fenómenos nos adueñamos de Mojácar (Almería) durante 11 días.
Fenómenos de FEDAES.

Fue inolvidable; no por ser Mojácar, si hubiera sido el pueblo de al lado también diría lo mismo, sino por la compañía.

Personas de diferentes edades y de todos los puntos de España que están más o menos en tu misma situación, con mayor o menor nivel deterioro, mayor o menor dependencia y discapacidad; pero todos ellos saben lo que es ser un torpe, entienden el “yo no estoy borracho, tengo Ataxia”, tropezar con tus mismos pies y besar el suelo, no poder andar sobre la línea blanca (o de cualquier otro color) del suelo, saben lo que es hablar como si llevaras un sugus pegado al paladar (pero sin llevarlo) o que te digan “qué?????” después de hablar; saben lo que es tener una enfermedad degenerativa: una torpeza que lejos de mejorar semana tras semana o estancarse, avanza sin piedad ni pedir permiso. Ellos también saben lo que es recibir el sonoro guantazo de un diagnóstico grave, que aún hay días que pica, por muchos años que pasen y, más que eso, una enfermedad que no tiene cura.

Con ellos no tienes que dar explicaciones, basta con miradas y sonrisas cómplices, no hay héroes, hay risas flojas que te hacen caer al suelo, hay caídas tontas, hay apósitos y betadine en las rodillas de porrazos de niño pequeño.

Mojácar, la costa de Almería, tiene una playa con el agua más cristalina que he visto en mi vida y su pueblo, en mitad de la montaña… no digo más!! “Mitad-de-la-montaña” significa que el pueblo es todo rampas, con 175º de inclinación cada una, y que los motorizados iban en plan suicida (sin obviar que a uno se le salió una rueda y a otra se le bloqueó la silla en el punto más alto del pueblo) pero los que íbamos con la silla manual necesitábamos a tres personas controlando la situación… Así que si había algún mojaquero asomado por la ventana esa tarde estará descojonándose de nosotros pasadas las Navidades…
Os acordáis de Clara, la amiga de Heidi, que se va a vivir a la montaña con ella, su abuelito y las cabras? Pues eso.

INDALO, símbolo de la costa de Almería.
Salud, suerte y sabiduría.

Pero quitando esa anécdota, que nos regaló muchas risas, el pueblo es precioso, típico pueblecito andaluz, con rincones mágicos y fotografías maravillosas. Recomiendo visita a ese rinconcito! Y, como no, recorrido por el Cabo de Gata y los paisajes de alrededor, de ensueño! Aprovechamos para ir al Mini Hollywood, el desierto de Almería, un oeste donde se han grabado infinidad de películas nacionales e internacionales; yo iba embobada con toda la decoración y el ambiente.

Un placer, Almería, me has encantado!

Fenómenos, vosotros me encantáis más

Vine a Valencia pensando que tengo otra gran familia y constaté que”Ataxia es una palabra no una sentencia”…

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imserso

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