Que tu corazón te cure

Fuente, 17 de marzo de 2017

Este es un artículo que aconsejo que lean todos los atáxicos, para que puedan mejorar su calidad de vida.

Acaban de demostrar en laboratorio, lo que algunos ya sabíamos por experiencia propia, que al hacer ejercicio mejoramos.
http://blog.ataxias-galicia.org/search/label/Mi tratamiento para la ataxia

Hace muy poco tiempo un grupo de investigadores canadienses, liderado por un joven de cuyos orígenes no pueden cabernos muchas dudas a la vista de sus apellidos -Matías Álvarez Saavedra, se llama-, hizo un descubrimiento que me parece fascinante.

Estaban estudiando ratones que padecen una enfermedad cerebelosa, una ataxia, que hace que no sean capaces de mantener el equilibrio.

Pues en esos ratones, la terapia más simple que nos podamos imaginar logró lo que la medicina más sofisticada no ha conseguido hasta ahora: el ejercicio físico habitual inducía efectos que modificaban la expresión genética de su enfermedad, revirtiendo los síntomas.

Estos ratones tienen una expectativa de vida de alrededor de un mes, se caen al intentar caminar, tienen dificultades para alcanzar la comida… En fin, un drama.

Pero si se los ponía a correr de manera habitual en una rueda, sus síntomas mejoraban de manera que su expectativa de vida pasaba a ser de casi un año (vale, no es mucho, pero es lo normal en esa raza de ratones), su peso se normalizaba y su marcha mejoraba radicalmente. No se curaban, pero la diferencia era pasmosa.

Dr. Matías Álvarez Saavedra Ottawa Hospital Research Institute

Desde Aristóteles sabemos que el ejercicio físico es una herramienta terapéutica muy valiosa incluso para enfermedades mentales, pero nos faltaba saber el proceso íntimo por el que actúa, y eso es una de las cosas que este grupo ha logrado desentrañar.

El ejercicio debía de producir alguna sustancia que alcanzaba a las neuronas y las estimulaba para repararlas, pero había que encontrarla. Y lo hicieron.

Hallaron una proteína (un tipo de factor de crecimiento) llamada VGF, que es capaz de hacer que las neuronas dañadas se reparen parcialmente, mejorando su función y cambiando radicalmente los síntomas de su enfermedad.

Faltaba saber de dónde viene, claro. Aunque al principio buscaron el origen en el músculo esquelético de los ratones, la naturaleza les tenía reservada una sorpresa: allí no había nada.

Siguieron buscando y -fantástica alegoría- lo encontraron en el corazón de los ratones: su músculo cardíaco producía el VGF que luego llegaba hasta el cerebelo y lograba que las neuronas se reparasen.

La mala noticia es que el efecto del ejercicio desaparece al dejar de practicarlo.

Pero la buena noticia es que a cualquier edad podemos entrenar y mejorar.

Por supuesto, ya hay una empresa farmacéutica preparando el fármaco sintético que logra ese efecto, pero es posible que no esté al alcance de todo el mundo, mientras que hacer ejercicio diariamente, sí.

Como siempre, el problema es que muchas veces es más fácil tomarse una pastilla o recibir una inyección que hacer dos horas diarias de ejercicio.

Pero ¿no es más bonito hacer que nuestro corazón logre que nuestro cerebro mejore? En todos los aspectos, me parece que a nuestra sociedad le iría mejor si lo hiciéramos.

DR. RAFAEL ARRIAZA
17/03/2017

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